miércoles, 20 de abril de 2016

Isla Isabela con la luz del sol


Bailando el atardecer

Mi primera viaje a Isabela, hace ocho años, fue muy corto y tranquilo. En dos días caminé hasta el Muro de las Lágrimas, vi rayas en Concha de Perla, pingüinos y tiburones en Tintoreras, me leí nuevamente El Principito en la espera de un atardecer y apenas crucé palabra con otras personas. Esta vez la tranquilidad se mantuvo, pero durante 10 días en los que conocí lo mejor de esta hermosa Isla.


Lobo marino juguetón.
Así, disfrutando de la generosidad de unas cuantas almas y un espacio prestado, pasé el tiempo en compañía del sol. Nadamos con caretas para mirar de cerca los colores de los peces y las estrellas de mar, los movimientos fascinantes de las rayas águila y el espíritu juguetón de los lobos marinos; pedaleamos hasta miradores y playas de manglar, y despedimos las tardes surfeando en un punto conocido como "el faro". También llegó la luna llena con sus tonos rojizos y alborotó las aguas, subió la temperatura y mi cuerpecito serrano ya anhelaba la montañas.

Una mañana nos sorprendió un viaje a Los Túneles, lugar que no pueden perderse si visitan Isabela. Luego de 45 minutos bordeando la Isla en lancha, hicimos la primera parada: snorkel con tortugas y visita a un escondite de tiburones. Éramos un grupo grande, así que uno por uno el guía nos acercaba a la entrada de un pequeño y oscuro túnel bajo el agua, en el que se podía ver la silueta de tiburones que estaban en plena siesta.

El recorrido siguió a nado por la ruta en la que tortugas de muchas décadas descansan y se alimentan, tan relajadas ellas que podíamos tomarles fotos de cerca y parecía que no se daban cuenta. Un par de anguilas salieron de su guarida con gestos amenazantes y, según dicen, hay días en los que los caballitos marinos también hacen su aparición. 

Rayas águila en Los Túneles
Luego vino el almuerzo a bordo y seguimos navegando hacia nuestro destino: un amplio sistema de túneles subacuáticos y aguas serenas y transparentes, que se pueden ver y recorrer desde los senderos rocosos y poblados de cáctus que hay en la superficie. Tal como decía nuestro guía, es como hacer snorkel desde arriba, porque se pueden ver con total claridad los grupos de rayas águila, tiburones y tortugas cruzando de una piscina a otra por entre las rocas. Definitivamente, uno de los paisajes más conmovedores que la naturaleza me ha mostrado en mis viajes.

Entrar y salir de Los Túneles requiere de maniobras peligrosas y complicadas, ya que las rocas están por todo lado y el acceso se convierte en un laberinto por el que los capitanes del barco avanzan lenta y silenciosamente. Estar en la proa del yate en esos momentos es un momento mágico que permite ver claramente la "otra dimensión" a la que se está accediendo. Por si piensan hacerlo, les recomiendo viajar con la agencia Pahoehoe Galápagos.

Otros paisajes que se han ganado uno de los primeros lugares en mi ranking de recuerdos, son los que se ven en el camino hasta los volcanes Sierra Negra y Chico; paseo que se realiza en unas ocho horas de imparable esfuerzo. La caminata inicia y termina en la parte alta de Isabela, a la que se llega en carro, y atraviesa diversos ecosistemas que parecen inimaginables desde la playa. Al principio la vegetación es tan verde y abundante, coloreada por insectos y mariposas, y aromatizada por el olor de las plantas de valeriana. En medio de este paisaje yace el cráter del Volcán Sierra Negra, como una inmensa superficie oscura rodeada de vida.

Volcán Sierra Negra

Unas horas más adelante el paisaje es completamente diferente, cubierto por rocas de lava, de tonos negros, grisáceos y terracota, con unos pocos cáctus alrededor, hondas depresiones que causan vértigo y una vista de la Isla impresionante. Aquí se descansa un rato, se toman fotos y uno se queda sin palabras -por el asombro y el cansancio-, pero después hay que volver... caminando... durante horas... al mediodía en Galápagos... así que lo mejor es aferrarse a la belleza y singularidad del paisaje, para que el dolor físico no arruine el regreso.

Vista desde el Volcán Chico

Así con esta tierra de volcanes que con su lava formaron un caballito de mar, habitado únicamente en su cola y protegido de la huella humana en todo lo demás.

Pingüinos tomando el sol y turistas nadando detrás

Vista desde el mirador en el camino al Muro de las Lágrimas

Tortuga marina. 

Noche de luna llena - feb. 2016

Tortuga marina en Los Túneles


¿Viajando a Galápagos? Aquí algunos consejos que te ayudarán


3 comentarios:

  1. un escrito muy motivador, una invitación a volver, a ver lo que no se ha visto y ver de verdad esta bella isla.

    ResponderEliminar
  2. Felcitaciones por su esfuerzo en tramitar un imagine grafico en la mentes de los que no tienen la suerte de conocer ese ambiente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias Miguel! Ojalá puedas verlo con tus propios ojos :)

      Eliminar