jueves, 23 de julio de 2015

Cuenca, Pumapungo e Ingapirca: culebreando por el sur

Llevaba un buen tiempo sin ir de paseo al sur de Ecuador, aunque hace unos meses pasé el día por trabajo y me tomé unos cócteles deliciosos y “muy ejecutivos” a orillas del río Tomebamba mientras llegaba la hora de ir al aeropuerto. Esa vez vestía pantalón de tela, pedimos una mesa donde poder conectar cerca las portátiles, los celulares, etc., y conversamos ligeramente sobre las novedades del tan polémico sector público. Esta vez llevaba zapatos de montaña, iba con mi amada mochila cargando carpa, sleeping, algo de ropa de esa que se usa días seguidos sin que se note y otros implementos indispensables por si se acerca el fin del mundo.

Las ruinas de Ingapirca - Cañar



Conservatorio de Música - Cuenca
Llegamos a Cuenca al anochecer y luego de un largo viaje en bus, con el hambre y el cansancio en pleno debate por cuál debía ser tomado más en serio, pero siempre hay que comer… La mañana siguiente estaba soleada, y aunque no lo hubiera estado, cualquier clima es delicioso cuando uno se toma sus primeras vacaciones sin tiempo luego de haber renunciado al trabajo (exagero; tenía un calendario que cumplir y un nuevo trabajo al que llegar, pero un mes larguito para hacerlo). Así que a levantarse, alistarse, verificar batería en la cámara, llevar botella de agua, tener un par de objetivos en mente y caminar por el centro de la ciudad. 

Primera parada: la plaza de mercado. Obvio, cómo no, cuándo no, dónde no (como aquí en Medellín donde dicen que el sitio es peligroso). Una de las cosas que más me sorprendió del lugar es que tiene una sección orgánica permanente en el segundo piso (punto para Cuenca). Además, el desayuno es uno de los más ricos que he probado en un mercado y yo he comido en muchos*. Las tortillas de maíz son muy parecidas a la arepa de chocolo colombiana, pero estas no necesitan queso para ser absolutamente deliciosas y las acompañan con huevos al gusto (si son veganos pueden pedir dos tortillas), jugo de frutas y café. Abundancia para el cuerpo y el alma y a seguir el camino.   

Pumapungo - Cuenca
Segunda parada: Museo del Banco Central y fue en este punto donde comencé a caminar con la boca abierta. Las salas de exposiciones estaban colmadas de obras de arte moderno, instalaciones y pinturas de flores tan coloridas y llenas de vida que parecían un mandala en movimiento, y de pronto los pasillos nos fueron llevando “al patio del museo”, donde nos recibió una edificación antigua que despedía notas musicales y, más allá, un parque arqueológico con ruinas de las construcciones de la antigua Tomebamba, muchas especies de plantas y una laguna. Siempre he admirado las ciudades que cuentan con estos pequeños oasis de tan fácil acceso, así que aquí pasamos la tarde caminando, tomando fotos, contemplando, conversando…

Ingapirca - Cañar
Tercera parada: las ruinas de Ingapirca. Luego de un merecido y repetido desayuno en el mercado (porque para qué probar más cuando se conoce algo tan bueno), tomamos los buses respectivos hasta llegar al sitio arqueológico más grande del Ecuador, que hace cientos de años fue un importante centro ceremonial y político de la cultura Cañari, posteriormente tomado por los Incas. Aquí una de las mayores sorpresas fue que, aunque actualmente se relaciona a este complejo con la veneración al sol, sus yacimientos se construyeron con miras a venerar a la luna quien ocupada un lugar primordial para sus creadores originales. Es aquí que en Ingapirca todavía prevalecen elementos de ambas culturas (Cañari e Inca), y se ve claramente cómo se diferencian las manifestaciones de estos cultos en el tamaño y forma de las construcciones. 

Esta parada nos tomó todo el día. Después de terminar el tour guiado, le dimos la vuelta al complejo y sus alrededores, bajamos, subimos, escuchamos el río, recogimos plantas medicinales y flores, y hasta le dimos un empujón a la circulación con unas benevolentes ramas de ortiga. Fue tanto el tiempo que pasamos allí que al salir ya no había buses para regresar y cuando mi cara se estaba comenzando a poner roja, salió el arcoíris a opacar mi escena y a regalarnos un aventón hasta un lugar más concurrido. 

Arcoíris en Ingapirca
Al siguiente día fuimos más al sur, a seguir descubriendo paisajes y momentos mágicos, esta vez en la Danza del Sol que la familia de Zhuracpamba preparó por el Inti Raymi; pero esos recuerdos se quedan mejor guardados adentro y se cuentan bonito a viva voz. Lo que si comparto después de esas andanzas, es que...

“El camino de la culebra ya no tiene paso atrás, pa’delante pa’delante pa’delante hay que andar”


* Otros lugares con mercados increíbles:

Santiago de Chile - Mercado de la Vega
Leticia - Plaza de Mercado
Cusco - Plaza de San Pedro
San Gil - Plaza de Mercado
Quito - Mercados Iñaquito y Santa Clara

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