jueves, 12 de febrero de 2015

Uyantza - Día 1: llegada a Sarayaku

La primera vez que visité Sarayaku llegué en avioneta, un viaje rápido de 30 minutos sobrevolando la selva. Esta vez quise navegar en canoa por el Bobonaza y adentrarme de a poco, respirando la madrugada. 

Navegando el Bobonaza

Salimos a las 06:00 y llegamos a las 10:00, con un pequeño accidente incluido (la viajera que escribe salió volando en una curva y les hizo pasar tremendo susto a sus anfitriones), pero nada de que lamentarse. Lo primero que hice al llegar fue armar mi carpa, ponerme ropa seca e ir a comer en casa de José y Andrea, amigos que en estos dos días me han hecho sentir una gratitud infinita. Lo segundo que hice fue dormir largas horas y lo tercero, visitar a Don Sabino y Doña Corina en la casa donde me recibieron hace casi cuatro años y de la que tengo tan buenos recuerdos. 

La plaza en calma
En la noche, durante la cena, conocí a Germán; un paisano al que no le gusta que le digan paisa y que viene caminando estas tierras de maneras muy locas y hermosas. Esta también es su primera vez en la Fiesta de la Uyantza, que al momento de fiesta tiene poco porque todxs están en los preparativos y se siente una calma profunda, que augura días de intensa alegría. La chicha se está fermentando en tinajas gigantes cubiertas con hojas de verde hasta la madrugada de mañana, cuando lleguen los hombres después 12 días cacería y las mujeres los reciban con abundante bebida y todo listo para la celebración de cuatro largas jornadas. 

Espero poder escribir cada día un poco, pero no estoy segura de que tengamos acceso a Internet con tanto alboroto, así que lxs dejo con este abrebocas y apenas pueda les cuento cómo me va en esta fiesta de unidad y agradecimiento a la madre tierra.



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