jueves, 25 de diciembre de 2014

El arte infinito de Majo Rodríguez

En refugio

Los primeros recuerdos que tengo de ella son los de una mujer algunos años menor que yo, que se paseaba por la universidad con una cabellera bastante voluptuosa y una burbuja transparente fuerte.

Por esas casualidades que tanto se repiten al vivir en una capital grande de círculos pequeños, me crucé con Majo en algunas ocasiones; pero fue años después, cuando nuestros pies ya habían caminado mucho, que nos volvimos a ver y, esta vez, a re-conocer. Fue entonces cuando me enteré de que ahora sus sentidos se dedican a retratar y jugar con la belleza del mundo de una manera tan particular, que no pude evitar las ganas de invitarla a un “café preguntón” para conocer más sobre el espíritu que mueve sus manos. 

Bajo el mar
Dijo Piero que “las cosas se cuentan solas, solo hay que saber mirar”, y luego de pasar unas horas con Majo y mirar detenidamente sus obras, puedo entender que éstas son un reflejo vivo de su personalidad. 

Y es que quién más que una persona soñadora para poner a pedalear a un personaje de sombrero sobre los cables de la ciudad o a una sirena a desperezarse mientras sale de su casa-caracol, y hacerlo tan perfecto que parezca real. Con razón su afición por García Márquez y su manera única de hacer de las fantasías un suceso terrenal. 


Majo estudió diseño integral y actualmente es independiente. Hace fotografía, diseño industrial, gráfico y de interiores, y recientemente ha trabajado en los departamentos de arte de varias productoras, remodeló el set de el programa La TV, realizó el diseño interior del Napo Wildlife Center con materiales locales y colabora periódicamente con ilustraciones para la página de periodismo alternativo GKillCity. Además, entre sus mayores logros están las portadas de los discos de las bandas ecuatorianas Swing Original Monks y SEXORES. 

En tus narices
Para esta artista la fotografía es ilimitada en cuanto a todo lo que se puede hacer con una imagen, y esto se refleja en la variedad de técnicas que utiliza al realizar montajes de fotos con sus propias obras en papel, que después retoca en photoshop para tener como resultado fascinantes obras surreales.

Dice que todo lo que sabe se lo enseñó el mar, por lo que hizo una serie de imágenes que trasmiten su cercana relación con esta gran madre, que pueden ver en la nota que publicó Cultural Colectiva

Dice también que “somos la manera en la que entramos al mar”, algunos tranquilos, otros recelosos, otros jugando, otros apurados… 

A ella me la imagino entrando sonriendo y saludando…

Yo casi siempre pido permiso y agradezco… 

Y ustedes, ¿cómo entran al mar?  




Aquí, otras de mis favoritas:

Flor Folclórica

Enmarcado

Autorretrato con tinta china

Bibliotecarios

Páramo la mano

Need



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