miércoles, 13 de agosto de 2014

Actitudes que debes evitar con personas que viajan solas


En este mundo somos muchas y muchos los que disfrutamos de pasar tiempo a solas, mientras descubrimos los encantos de esta inmensa y diversa tierra. Llevo algunos años haciendo viajes sola a diferentes destinos, aunque haciendo trampa porque en casi todos los países que he visitado he tenido amigos, familiares o conocidos. 

Sin embargo, he pasado días sin tener conversaciones con otras personas mientras disfruto de todos los regalos que el silencio y la introspección traen consigo. 


Durante esas andanzas me he cruzado con mucha gente, la mayoría buena y agradable, y luego de unos de esos encuentros en mi último viaje me puse a pensar en las cosas que la gente definitivamente no entiende de quienes viajamos solos. Así que aquí van mis aclaraciones sobre lo que NO debes hacer cuando te encuentres con una/o de nosotras/os:


1. No le tengas lástima


Generalmente, las y los viajeros que vienen de otro país son objeto de fascinación y curiosidad. Sin embargo, cuando a la pregunta de “¿con quién viajas?” una responde “sola”, las expresiones de lástima se apoderan de los rostros antes curiosos y, si no te preguntan nuevamente “¿tu solita?”, te responden con alguna frase como queriendo decir “cuánto me gustaría poder acompañarte o encontrarte compañía, pero tengo un chorro de otros cosas por hacer, qué lástima, ¿en serio no había NADIE que viniera contigo?”

Lo que no están tomando en cuenta, es que si uno toma la decisión de viajar a solas es porque verdaderamente disfruta de su propia compañía y no porque no tenga otra cosa que hacer, porque siempre hay algo más que hacer. Por supuesto que hay otras personas que entienden que hacer esto es realmente divertido y le dicen a uno cosas como “¡ay tan rico!” o “¡uy que valiente!” y entonces esas sí son respuestas bonitas. 


2. No te auto-invites a sus planes  


Aunque la soledad es muy constructiva y necesaria por momentos, siempre viene bien la buena compañía. Por eso muchos viajeros hemos hecho coushsurfing o nos quedamos donde amigos o conocemos a gente y hacemos planes juntos, sobre todo planes cortos, salidas de un día, almuerzos, cafés, teatro, etc.; pero que otra (s) persona (s) se adhiera (n) a tu plan de viaje, sin ni siquiera preguntártelo, por el simple hecho de que te ha visto sola y cree que quieres compañía, eso no es bueno. 

Viajar en grupo o con alguna amiga/o no es tan fácil, sobre todo cuando uno está “haciendo camino” y no tiene un tour contratado donde todo está resuelto y solo se disfruta de lo que ya está pago. Al contrario, de los mejores placeres de hacer viajes en solitario es que uno se puede levantar un día con ganas de irse a otro sitio y simplemente empaca su maleta y se va, sin pedir la opinión de nadie ni tener que ajustarse a un plan. 

Es por esto que, generalmente, cuando viajeros solitarios se juntan para seguir un camino común, es porque comparten gustos, disfrutan de las mismas actividades, tienen un ritmo y estilo similar de viaje y, lo que es muy importante, son consientes de que en cualquier momento la otra persona puede querer retomar su soledad y en ese momento quedan la amistad, los recuerdos, un posible próximo encuentro y hasta luego buena mar y buen viento. 


3. No le cuentes historias macabras del lugar dónde está


Toda recomendación es válida, los consejos y sugerencias siempre se agradecen y conocer la realidad del destino es una de las razones por las cuales uno viaja con mochila. Sin embargo, de ahí a que a uno le cuenten historias que casi que salpican sangre solo “para prevenirlo a uno” lo que más genera es que de la primera persona que desconfiemos es de la que la cuenta. Lo segundo puede ser que queramos salir corriendo de ese lugar o que nos quedemos, pero buscando gente más agradable que tenga otro tipo de conversaciones. 

Cualquiera sea el resultado, siempre será estar lejos de quienes de alguna manera parecen disfrutar contando historias con esa especie de morbo y asustando al resto. Es solo cuestión de utilizar el lenguaje positivamente, ser prudente y respetuoso, y dar el mensaje que quieres dar sin que termines redactando una crónica digna de Primer Impacto. 


4. No le des direcciones incorrectas


Esto aplica para turistas que viajan solos o acompañados, pero si alguien te da mal una dirección es mucho menos tedioso volver a preguntar y perder el tiempo cuando estás con alguien que cuando vas sola por la vida con una mochila 10 kilos a tu espalda y el sol de mediodía reflejándose sobre el pavimento. 

Hay países donde pides una dirección y las personas podrían dejar lo que están haciendo para llevarte de la mano, hay otros donde las indicaciones son muy claras o un “disculpa, pero no se” se agradece, pero hay lugares donde la derecha y la izquierda parecen haberse cambiado de mano o las medidas de longitud no se miden en cuadras sino en más hacia allá y luego suba un poco más, llega en unos 5 minutos (a los que resulta que les falta un 0).  

De verdad, se aprecia mucho más que a uno le digan “no se” a que por tratar de tener una respuesta uno termine dando incansables vueltas para finalmente darse cuenta de que el lugar que buscaba estaba a la vuelta. Y si antes los pobres oídos se han llenado de historias no tan agradables, pues el miedo se apodera de las piernas y uno prefiere salir corriendo de lo que podría convertirse en el peor destino que se ha visitado. 


5. No mires fijamente, incansablemente


Hacer eso es mala educación por donde se mire. De hecho, las únicas miradas fijas que no incomodan son las de los niños porque uno puede responderlas con otra mirada fija a ver quien pestañea primero, pero una mirada adulta de esas que quieren penetrar en lo más hondo de tus pensamientos y entender qué haces con esa maleta en el transporte público, o por qué estás leyendo un libro mientras almuerzas sola en un café de la plaza, o de dónde es ese acento tan diferente y raro, esa mirada es muy fastidiosa. 

Si la curiosidad te gana, es mejor preguntar y casi siempre vas a recibir una respuesta sincera porque a quien está de paseo la amabilidad y las sonrisas como que se le salen del cuerpo, pero de ninguna manera la mirada interrogante o inquisidora va a ayudarte a resolver el misterio.


Mejor dicho, poniendo la famosa frase en positivo, procura tener las mismas actitudes que, estando en la misma situación, quisieras que tuvieran contigo. 

3 comentarios:

  1. Viajar solo ofrece una oportunidad conocerse y reflejar en su vida, y mejora las interacciones en los lugares visitados

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  2. Buenos consejos para aquellos que simplemente no saber estar solos y no entienden a los que si lo hacen. Como todo en la vida tiene sus pros y sus contras. Yo lo he disfrutado.

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  3. Lo más difícil es dar el primer pasó, pero cuando te embarcaste no hay vuelta atrás, y descubrirás lo emocionante que te espera la aventura de disfrutar un largo viaje solo (a), siempre encontrarás personas que te harán compañía al darte una opinión, un consejo o una posada a cambio de nada, eso es grandioso porque te cocerás a ti mismo en soledad y te alimentara el espíritu para seguir y seguir. Sé lo que es viajar solo. Un abrazo por tu tenacidad Camila.

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