jueves, 23 de enero de 2014

Repasando Salento

El 2014 me pescó en la plaza central de Salento, en medio de vallenatos, niños corriendo, aroma a embutidos asados y la luz de fogatas que los turistas de cabellos claros saltaban como una valiente hazaña. Nosotros los colombianos, que crecimos con la costumbre de incendiar un muñeco de trapo lleno de material bélico, nos sorprendemos de que ya no haya pólvora y solo quede el fuego…

La quema del año viejo


Había visitado este maravilloso pueblo hace unos cuatro años, con la buena noticia de que nos habían prestado una casita a orillas del río, camino al Valle del Cocora. Aquella vez recuerdo haber recorrido la zona a caballo, mientras nuestro guía nos mostraba lo mansos que pueden ser los toros gigantes que la habitan y nos contaba que el Valle le debe su nombre a la princesa quimbaya Cocora. 

Palmas de cera
El principal atractivo son los ejemplares gigantes y muy abuelos de la palma de cera, el árbol nacional de Colombia. 

Gracias a que el lugar se encuentra dentro del Parque Nacional Los Nevados, es un área protegida donde se pueden garantizar la permanencia de esta planta y del loro endémico que habita en ella, aunque todavía ambas especies se encuentran en peligro de extinción. 

¿Recuerdan el domingo de ramos cuando millones de cristianos compran cruces hechas de hoja de palma (de cera) para conmemorar la entrada de Jesús a Jerusalén? Pues esa es la razón principal por la que estas especies estuvieron a punto de desaparecer. Resulta que para obtener las hojas hay que talar las palmas bebes, porque las palmas mayores son demasiado altas; así que imagínense años y años de tala…

Pero bueno, ahora hay áreas protegidas, campañas de educación y, con suerte, muchos loritos en potencia para albergarse en muchas palmas potenciales. 


Así que continúo con mi historia. 

Cuatro años después, en mi visita a Salento conocí otro lugar impresionante: el mirador. Seguramente hubo dos factores que contribuyeron a que el momento fuera tan especial; primero, la presencia de la luna iluminando el Valle y la silueta de las montañas que lo rodean, y segundo, la compañía. Nos quedamos allí un buen rato mirando el paisaje, escuchando el río, sintiendo el viento frío y bastó este buen recuerdo para no buscar el mismo escenario de día. 

Mientras unos celebran otros curiosean
La noche de año viejo la pasamos entre largas caminatas por las calles típicas del pueblo, una cena bastante básica en la panadería (fue nuestra única opción por haber salido tan tarde, tomando en cuenta que no como carne) varias cervezas en varios sitios de diferente estilo y un conteo fuera del tiempo, pero dentro del nuestro. 

El parque recibió las cenizas de mis gratitudes y deseos, del final de un ciclo y el inicio de otro tremendo. 

No podría imaginar un mejor lugar que Salento y una mano mejor que la que sostuvo la mía para acompañar este momento…


ALGUNOS CONSEJOS

- Además de tomar un café delicioso, en Salento tienes que probar otras dos delicias gastronómicas: la trucha en diferentes preparaciones y el patacón, que aquí lo preparan gigante y acompañado de casi todo lo que se imagine.

- Una buena opción para vegetarianos es el restaurante La Eliana, que vende comida colombiana, hindú, española y fusión. Se encuentra a unas cuadras de la plaza, cerca a la esquina de los Bomberos.  

- El recorrido por el Cocora a caballo es precioso, aunque también lo puedes hacer caminando. Lo mejor es tomar un transporte desde Salento hasta la entrada al Valle o contratar el tour completo.

- Hay hoteles y hostales para todos los gustos, solo es cuestión de recorrer el pueblo.


3 comentarios:

  1. Bella crónica. La mística del lugar invita a apalabrar la experiencia. El pueblo se queda y tú sigues tu camino, sin embargo hay una memoria de los pasos, de los seres que han transitado que impregna al pueblo de historia. Allí se quedó tu recuerdo, tan presente. Gracias por las palabras a esta tierra y te deseo cientos de bienaventuranzas en tus travesías. Siempre bienvenida.

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    1. Gracias David Fernando! Siempre querré volver : )

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  2. Hay que leerlo despacio e irse ubicando o imaginando ese lindo lugar que es Salento y que hace muchos años visite y saboree unas deliciosas truchas a la brasa. Ojala siga protegido y sus palmas altas se sigan multiplicando.

    Que bien leer algo que tiene historia, descripcion de lugar y gente y la emotividad en cada renglon.

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