lunes, 5 de noviembre de 2012

Cumpliendo 15 en Cuba


Michelle

Esta historia tiene un par de años de estar archivada en mi memoria y, como este blog es un intento de despertar y estimular esta importante función cerebral, la escribo ahora esperando recordar sus mejores detalles. 

Cuando viajé a Cuba, en octubre de 2010, me quedé en casa de Roxana y Roberto. No los conocía, pero mi amiga Ana me puso en contacto con ellos porque alquilan un cuarto para turistas no tan turísticos que llegan a La Habana. Michelle es su hija, de ahora 17 años, a quien conocí el día después de llegar, cuando acompañé a Roxana a recogerla al colegio/internado en el que estudia toda la semana. Es deportista, amante de la esgrima, y está becada por el Gobierno en la Escuela de Iniciación Deportiva “Mártires de Barbados”, donde asumen todos los gastos de su formación y manutención. 

Lista para el maquillaje


Era un miércoles, pero salir de la Escuela entre semana está más que justificado cuando se van a cumplir 15, ya que en esos días las niñas se alistan para su tradicional y memorable sesión de fotos. 

Pedí acompañarla, con cámara en mano, para no perderme nada del acontecimiento y ella aceptó con esa actitud tan adolescente de... '¿Por qué querrías hacer algo tan aburrido?, pero bueno... me importa muy poco'.

La cita en el estudio fotográfico, en un edificio viejo de la Habana Vieja, fue el sábado a las 8h30. El lugar estaba muy bien equipado con vestidos, maquillaje, bisutería y demás accesorios para satisfacer cualquier gusto o extravagancia, pero Michelle fue más bien austera y solo esperaba paciente a que le ajustaran los vestidos para que entallaran su talle tan deportivamente delgado.




Mientras tanto, Roxana me contaba que en Cuba esto siempre había sido una tradición, pero ahora a las niñas cada vez les interesa menos... De hecho, fue Roberto el que insistió en que su hija debía tomarse las fotos de quinceañera, porque para ella fueron unas horas eternas. 

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Tan eternas que me di un respiro para caminar por las hermosas y casi fantásticas calles de ese sector de la ciudad, gastando antes de hora la pila de mi cámara; pero a la vez tan especiales, que me mostraron otros aspectos de sus historias, que nunca imaginé tener la suerte de conocer y compartir durante mi corto viaje. 

Después de varios cambios de vestidos pomposos, poses impuestas, tazas de café, preguntas (mías) y respuestas (de ellas), terminó la sesión y llegó la hora de escoger los fondos para fotos. 

Ofrecían poner a Michelle con su vestido blanco recostada en los jardines de la Torre Eiffel, o contrastando su traje celeste con los tonos tierras de las Pirámides de Egipto, pero ella no quiso nada de eso. Un fondo de un color por foto y fin de la historia, por favor a casa que estoy cansada. 

Una semana después, dos días antes de mi partida (suena dramático, pero muy poético), Michelle celebró sus 15 como ella quería. Hubo fiesta en casa, jóvenes alt@s y atlétic@s, reggaetón y sandungueo, y varias botellas de Havana Club blanco.

No disfruté nada de eso... esa noche quedé en verme con un amigo que me dejó muy mal plantada durante una hora frente al Hotel Habana, pero tampoco creo haberme perdido de mucho. He vivido muchas fiestas en mi vida, pero la sesión de fotos vista con ojos de viajera curiosa la tengo en exclusiva.

'Sí, así... con la mano aquí'

Uñas moradas, su color favorito



* Más sobre mi viaje a Cuba en La Habana en Partitura

3 comentarios:

  1. Camila, hermana, hermosas memorias! En ocasiones creo que la vida se traduce en recuerdos, en memoria. Gracias por compartir un poco de vida...

    Ari

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  2. Que bonita entrada, hace unos años viaje a la Habana, un viaje muy turístico(Todo muy bonito, pero no tan mágico como el tuyo), Me encanto definitivamente tu mirada es la esencia de un viajero, llegar al alma del lugar a través de su gente! Gracias por mostrarme lo verdadero de la Habana que a pesar de mis días de turista no recuerdo casi nada diferente al hotel, espero un día vivir la Habana como lo hiciste, un abrazo y todo lo mejor!
    Viviana Cardozo
    www.vivianacardozo.com

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  3. Viviana gracias por tu comentario... tu que también escribes, sabrás que nada tan bonito como llegar al corazón de quien te lee. Me gusta mucho tu blog! Que rico que hayas viajado a Ecuador, ahora estoy en Quito y me encanta :)

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